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Canelones de atún: un clásico ligero y lleno de nutrientes que no pasa de moda

Cuando escuchamos la palabra «canelones», la mayoría de nosotros viajamos directamente a las comidas familiares de las fiestas, con aquellas bandejas humeantes rellenas de carne asada y cubiertas de una bechamel dorada. Pero la cocina catalana, siempre práctica y sabia, desarrolló hace mucho tiempo una versión alternativa que hoy queremos reivindicar: los canelones de atún. Un plato que combina la textura reconfortante de la pasta con las propiedades excelentes de uno de los pescados más consumidos del Mediterráneo, y que forma parte habitual de nuestro menú diario en la Granja Neus.

Un tesoro nutricional del mar Mediterráneo

El atún es un pescado azul de primera categoría cuando hablamos de nutrición. Aporta proteínas de alto valor biológico, es decir, aquellas que nuestro cuerpo aprovecha de manera muy eficiente para regenerar tejidos y mantener la musculatura. Pero lo que realmente hace destacar al atún es su contenido en ácidos grasos omega-3, unos lípidos esenciales que nuestro organismo no puede fabricar por sí solo y que tienen un papel fundamental en la salud cardiovascular. Consumir omega-3 de manera regular ayuda a mantener los niveles de colesterol equilibrados y contribuye al buen funcionamiento del cerebro.

Además de los omega-3, el atún es una fuente extraordinaria de vitaminas del grupo B, especialmente la B12, que es imprescindible para el sistema nervioso y para la formación de los glóbulos rojos. También encontramos vitamina D, que a menudo nos falta, sobre todo durante los meses de invierno cuando la luz solar escasea. En cuanto a los minerales, destacan el selenio, un potente antioxidante, el fósforo, que colabora en la salud de los huesos, y el potasio, que ayuda a regular la presión arterial. Todo ello hace que los canelones de atún sean mucho más que un plato sabroso: son una manera inteligente de cuidarse sin renunciar al placer de la mesa.

De Italia a Cataluña: el viaje de una receta que encontró su hogar

Una de las curiosidades más interesantes de este plato es que los canelones, aunque hoy los consideremos un símbolo de la cocina catalana, no nacieron aquí. La receta original proviene de Italia, donde los cannelloni ya se preparaban desde hacía siglos. Llegaron a Cataluña a lo largo del siglo XIX, de la mano de los intercambios comerciales y culturales con el norte de Italia, y aquí encontraron una segunda patria. Los cocineros catalanes los adoptaron con entusiasmo y los adaptaron a los ingredientes locales, hasta el punto de que hoy es imposible imaginar unas fiestas sin canelones.

Ahora bien, el relleno de atún representa una evolución particular de este plato. Durante muchos años, en los hogares catalanes se respetaban los días de abstinencia, aquellas jornadas en las que la tradición religiosa desaconsejaba el consumo de carne. Había que buscar alternativas, y el atún, asequible y fácil de conservar en lata, se convirtió en una solución perfecta. Así nacieron los canelones de atún, que con el tiempo han demostrado que no eran solo un sustituto de circunstancias, sino un plato con personalidad propia.

La bechamel: una francesa que se hizo catalana

Otra curiosidad que poca gente conoce es que la bechamel, la salsa que corona los canelones, tampoco es catalana de origen. Se trata de una de las salsas madre de la cocina francesa, bautizada con el nombre de Louis de Béchamel, un noble del siglo XVII. Pero, como suele ocurrir con las buenas recetas, la bechamel traspasó fronteras y se integró perfectamente en nuestra gastronomía. Hoy no concebimos unos canelones sin esa capa cremosa y gratinada que los hace tan irresistibles.

Cómo los preparamos en la Granja Neus

En la Granja Neus, preparamos los canelones de atún siguiendo el método tradicional, sin atajos ni productos industriales. Utilizamos pasta fina que se funde en la boca, un relleno elaborado con atún de calidad y un toque de sofrito que le da profundidad, y una bechamel hecha en casa, suave y sedosa, que gratinamos al horno hasta que adquiere ese color dorado que invita a clavar la cuchara. El resultado es un plato que reconforta, que alimenta y que conecta con la memoria de las cocinas de nuestras abuelas.

Los canelones de atún son también una opción excelente para los más pequeños de casa, ya que permiten introducir el pescado en su dieta de una manera atractiva y sin espinas. Muchos niños que ponen mala cara ante una dorada al horno aceptan de buen grado unos canelones, sin saber que están comiendo pescado de calidad. Y para los adultos que buscan comer equilibrado sin complicaciones, este plato ofrece una combinación perfecta de hidratos de carbono, proteínas y grasas saludables en una sola receta.

Si eres de esas personas que valoran la cocina tradicional hecha con paciencia y buenos ingredientes, te esperamos en la Granja Neus. Nuestros canelones de atún aparecen regularmente en el menú diario, y cuando salen a la pizarra, vuelan. Ven a descubrir por qué este clásico ligero sigue conquistando paladares en Vilanova i la Geltrú.